martes, 3 de marzo de 2015

No puedo dormir, siento Amor y Odio.

No puedo dormir, no puedo dormir, no puedo dormir... Mi cabeza no deja de pensar; piensa y piensa, parece que no le aburre. Le gusta estar en funcionamiento cuando me conecto con la cama. Me levanto de ella, agarro papel y lápiz y... ¡Nada! ¡Coño de la madre! No sale nada porque me encuentro inmerso en una mezcla de sueño pero, al regresar al lecho, mi mente quiere hablar, quiere hablar conmigo; me pregunta (o me pregunto) una y otra vez la misma mierda: ¿Qué haré mañana? ¿Qué estudiaré? ¿Me graduaré? ¿Conseguiré el amor puro, el verdadero? ¿Trabajaré de qué? ¿Ejerceré la carrera que estudié? ¿Tendré alguno de los placeres materiales de la vida? ¿Me superaré? ¿Tendré hijos? ¿¡Tendré pareja!?... Y un sin fin más de preguntas que nunca me respondo. Todas ellas vienen disparadas como munición de algún fusíl de asalto a joderme el sueño, que me gustaría que fuera un letargo eterno y perfecto.Todas se manifiestan en una sola noche, noche tras noche. Por más que quiera borrar esas dudas es ¡imposible!. No alcanzo el sueño hasta no pasadas tres horas desde que me acosté. Verga, pero qué rrechera, mamaguevo, odio esto.
Quiero dormir, dormir, dormir, dormir lo reglamentado: 8 horas. Nojoda con esto, a veces me siento a dialogar con el papel y no me responde; todo lo digo yo y él sólo escucha y lee. A veces la conversación la siento forzada y cuando es así, la dejo al instante porque lo forzado nunca funciona, con nada ni nadie, ¡Ni en las relaciones, hijo de puta, olvídate de eso, maldito!. Por ello no fuerzo amistades. No fuerzo nada, no fuerzo que me den nada de nada, al contrario; yo me esfuerzo por dar abrazos, pero no lo consigo, soy un poco tosco con todos, otras vece, más alegre cuando no me controlo. 
Busco el amor y el odio. Ambos los vivo a diario e intento un equilibrio exacto pero uno es mayor que el otro, claro, dependiendo del día y estado de ánimo.
Los odio, los odio, odio a las masas, a los idiotas que no piensan y no intentan abrir sus mentes, ¡Los odio y aborrezco! Pero los amo, amo la vida y lo que ella ofrece, me amo a mí como también me odio, amo a las mujeres, al menos a ellas creo que nunca las odiaré, pero, hablo de las que están o estuvieron en mi vida. Todos sentimos amor y odio y, el que niega que odia, que se corte la lengua por iletrado de sentimientos.  

Los que me ven y creen que me chupo el dedo, les digo que se mamen mil guevos y que éstos tengan clavos. ¿Crees que se me olvidó lo que hiciste? Maldita cucaracha de vagina seca. Jaja, Rubén no ha olvidado tu repugnante cara, ¡Hijo de puta! . Rubén no puede limitar su odio porque hacerlo sería como poner un dedo en un gigante chorro. Te odio porque sé que crees que soy un retrasado mental aunque no lo digas. Mira, yo sé mucho más de lo que tú podrías en dos años. Sé mucho más que tú, porque yo no me dejo controlar por banalidades que abrazas tú. Muérdete hasta que sangre y córtate la lengua porque si no la vas a usar para soltar ideas, mejor úsala para alimentar a las bestias.  

 Al menos, amo y odio pero no envidio porque tengo mi frase que me aleja de esa maldita, y dice así: Hay una diferencia muy kilométrica entre sentir envidia y sentir admiración. Amigo, yo admiro lo que los demás tienen y sé que, al fin y al cabo, yo tengo más porque mi manera de pensar está extraviada de ustedes.

Holaa, mira preciosa; tú adormeces a Cerbero y logras que sepa dialogar con amor y afecto.
Se fueron los deseos de odio y me sembraste los de amor por el algodón  y el otoño.
Te añoro porque bebes de mis estados de ánimo, y yo bebo tus ratos amargos para dejarte sólo los que hemos idolatrado. 
Te adoro a chorro, me gustas tal como eres, así como eres, tan tú, tan indiferente con la gente, salvo comigo porque te entiendo y me entiendes.
Me vuelves loco, loco, te digo. Me gustaría estar en un letargo y que tú estés liderando mi sueño, y me saques de allí cuando todo lo sublime lo hayamos experimentado.
Verte me quita la niebla del lente, el hielo se derrite en mi mente, me alojas en tranquilidad y me dejo caer en una vertiente de alegría y euforia por aquí tenerte.

Amor y odio, odio y amor; en algunos instantes uno es más fuerte y sólido que el otro; y, cómo no, uno pisotea al otro.  "All we need is love. All we need is hate".

Aquí terminó el poquito de desahogo en este post. 


 

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